viernes, 27 de abril de 2018

#EstoVaEnSerio






A menudo, cuando decidimos salir de nuestra zona de confort y emprender algo que nunca antes habíamos hecho, empezamos a contemplar posibilidades de éxito para alcanzar un propósito o hacer realidad un sueño. Entonces es cuando empezamos a diseñar un plan aproximado para determinar qué pasos serán los necesarios seguir para conseguirlo y así nos trazamos un mapa de ruta hacia donde queremos llegar.

Hasta ahí todo bien.

La mayoría de las veces no tenemos ni idea de en qué posible lío nos estamos metiendo, ni somos demasiado conscientes del proceso por el que vamos a tener que pasar. Nunca antes lo hemos hecho y todo va a ser nuevo para nosotros; sin embargo, aunque nos pueda suponer cierta sensación de vértigo o desazón, nos ponemos a ello. Ni qué hablar de ni tan siquiera imaginarnos lo que significará para nosotros (el sentido que le daremos) el hecho de alcanzarlo, más allá de la sensación de logro. Lo queremos hacer, lo queremos conseguir, a pesar del miedo o la incertidumbre, y punto.
Vamos marcándonos la ruta, y vamos haciendo el camino al andar.

Todo puede ir yendo más o menos bien, a pesar de que nos encontremos algún que otro obstáculo que superar, alguna emergencia que atender o algún reto que liderar o gestionar. Vamos avanzando y cumpliendo plazos, cumpliendo requisitos y consiguiendo pequeñas metas que poco a poco nos van acercando al logro u objetivo deseado. Vamos hilvanando nuestra ruta y tejiendo la senda que nos lleva hacia allí.

Hasta que llega el día…

Habrán muchos, pero solamente habrá un día, en el que empezamos a tomar consciencia de que nuestro trayecto está llegando a su fin. Ha empezado la cuenta atrás y podemos llegar a sentir que el suelo se tambalea a nuestros pies. ¿Estamos preparados para asumir el reto de llegar allí? ¿Estamos preparados para sostener aquello que nos venga a partir del logro conseguido? ¿Qué ocurrirá entonces?

Ese día sentimos con más intensidad que ningún otro que esto ya está ahí, que esto va en serio. La hora de la verdad se acerca, y una vez pasemos por ese momento de logro, subiremos, como si de un videojuego se tratara, a otro nivel, entraremos en otra fase, siguiendo el ciclo natural del aprendizaje, de la evolución personal, de la vida. Llegaremos a un fin para empezar un nuevo comienzo. Hay un día en el que tomamos consciencia, no sin cierto vértigo, de que todo aquello cuidadosamente tejido, creado y elaborado a espaldas del mundo y con solamente unos cuantos aliados, va a dejarse ver por una multitud, se va a exponer ante un público desconocido y se va a revelar la labor de muchos meses o tal vez años de trabajo, de renuncias, de compromiso, disciplina y noches sin dormir. Entonces nos damos cuenta que entramos en el último tramo de un largo viaje y que, más allá de un sueño realizado, a pesar de todo el proceso, #EstoVaEnSerio.

El impacto que podrá causar sobre nosotros mismos y sobre otras personas está fuera de nuestro control. Los acontecimientos que se desarrollarán a partir de entonces, también. Ya no son castillos en el aire o sueños de un loco con delirios de grandeza. Existen evidencias de que estamos cada vez más cerca, de que los plazos los estamos cumpliendo, que los requisitos se van afianzando, y de que nuestro objetivo ya se puede sentir, se empieza a palpar, ver, leer. Se constata, empieza a ser algo más real. Las señales son cada vez más eminentes y aquello por lo que tanto hemos soñado (y hemos trabajado) se desvela ante nosotros. Eso por lo que hemos estado dedicando horas, energía y atención durante mucho tiempo atrás, de repente se va materializando frente a nosotros sin demora, sin obstáculos, sin titubeos… #EstoVaEnSerio y ya no hay vuelta atrás, que el camino recorrido no se puede des-recorrer, porque fue un camino sin retorno, porque es lo que tienen las aventuras, que convierten a los hombres y mujeres comunes en auténticos héroes y heroínas de su propia historia.

Volveremos a casa, después … más tarde… para emprender el siguiente ciclo, el siguiente nivel, y seguir cultivando el jardín de nuestra vida. Que la vida también va en serio, aunque haya momentos que la tenga que salvar fuertes dosis de risas y sentido del humor.
#EstoTambienVaEnSerio.

Gracias Carmen Esther Lafuente, por tu consentimiento para yo poder hacer uso de este hastag ,que tú creaste, y que me inspiró para esta entrada. ;)


Gracias por leerme.


jueves, 8 de febrero de 2018

Los retos que elegimos, los retos que nos llegan




No es lo mismo aventurarse hacia algo desconocido por propia elección de hacer algo nuevo, de probar otras cosas, de estar dispuestos asumir los riesgos y las consecuencias  porque queremos y nos apetece, que ser empujados a salir de nuestra zona de confort porque otros “han movido ficha” en su  vida, las circunstancias han cambiado y nos vemos afectados de manera directa o indirecta a cambiar también algun aspecto de nuestra vida.

No es lo mismo, cuando decidimos retarnos a nosotros mismos e indagar sobre nuestros propios recursos y capacidades, explorar nuestro potencial y encontrar ciertas limitaciones a superar, que sentirnos que vamos directos al abismo vacios de equipaje y temerosos de lo que nos vayamos a poder encontrar.

Hay retos que elegimos y hay que nos llegan.

Los que nos llegan por ley de vida  no los podemos evitar, vendrán de forma drástica o de forma sutil, podrán llegar llamando a nuestra puerta una y otra vez hasta que aceptemos el reto de salir de lo ya conocido y aceptar, solventar y superar el reto.

Sin embargo lo que ambos tipos de retos tienen en común es el aprendizaje intrínseco que supone salir de nuestra zona de confort, de nuestro estado asegurado y de la sensación de comodidad, en pro de conseguir mejorar alguna área concreta de nuestra vida o toda ella. Si estamos abiertos y despiertos a darnos cuenta de lo aprendido sabremos ver que realmente ha habido una ganancia extraordinaria al final del camino que ha terminado por favorecer nuestro propio crecimiento personal.

La vida en sí es un reto, estamos en continuo cambio y pocas cosas y situaciones son para siempre: ni las amistades, ni los estudios, ni los puestos de trabajo, ni las relaciones personales, ni el lugar de residencia,... A menudo, por circunstancias, la vida nos empuja a cambiar, a dejar de acomodarnos, a salir hacia territorio desconocido y emprender viajes heroicos de transformación y evolución personal, si es así como los queremos percibir; porque hay personas que los viven como verdaderas desgracias sintiéndose víctimas de los acontecimientos. Tememos a los cambios no elegidos porque nos ponen en jaque ante nosotros mismos: ¿Seré capaz de adaptarme a esto? ¿Cómo podré hacer frente a esta situación? ¿Cómo voy a soportarlo? ¿Qué voy a hacer ahora? Este tipo de retos cuestionan lo que ya tenemos como establecido, asentado y creyendo fiable y para siempre; cuestionan nuestras propias creencias, ponen en entredicho nuestros propios valores y nuestra manera de ser y estar. Y esto no nos suele gustar.

Para mí los seres humanos se diferencias en dos tipos: los felices y los no-felices. Curiosamente, la mayoría de los no-felices son los se niegan a cambiar y viven el cambio de una manera dramática y quejumbrosa, les cuesta probar algo nuevo y ciertamente algo arriesgado no vaya a ser que se queden peor de cómo empezaron; y la mayoría de los felices son los que se sienten realmente cómodos saliendo de su propia zona de confort, los que aprenden las lecciones de la vida, los que se aburren de hacer siempre lo mismo o estar en su área acomodada durante demasiado tiempo. Las personas felices se motivan solas. Estas personas se mueven, hacen cosas diferentes, innovan y tienen como ley natural hacer cosas nuevas para mejorar su vida y sentirse autorrealizados y felices. Son mentes inquietas que buscan sus propios retos para mejorar, crecer y sentirse vivos.

Cuando nos acomodamos durante demasiado tiempo a una realidad y nos negamos a cambiar o a aprender, la vida nos propondrá un sinfín de oportunidades para que salgamos de ahí, para que hagamos algo diferente, para que emprendamos nuevos caminos. A menudo no nos damos cuenta porque no lo queremos ver, otras veces sentimos la llamada y aún con miedo o cierta desazón decidimos salir de lo conocido y emprender una nueva manera de hacer, pensar, trabajar, relacionarnos, etc. Una nueva manera de vivir.

Cuando nos entrenamos ante los retos que nosotros mismos elegimos vamos preparándonos para los retos que la vida tiene para nosotros: superar una enfermedad, sufrir la pérdida de un ser querido, cambiar de situación laboral, … es algo que a todos nos pasará (o nos ha pasado) en algún momento de nuestra trayectoria vital; son enseñanzas y aprendizajes de la vida cotidiana. Pasar por los retos de la vida tenemos que  pasar todos en más de una o mil ocasiones a lo largo de nuestro recorrido; sin embargo, si nos plantemos nuevas metas, nuevas aventuras y nuevos retos por voluntad propia y decidimos pasar a la acción, planificar los acontecimientos, reconocer y aceptar nuestras capacidades y apasionarnos con ello ya llevaremos mucho bagaje y destreza para cuando la vida nos ponga en jaque ante situaciones no deseadas. ¿Por qué? Porque sabremos que es algo que pasará, porque sabremos que es un proceso de aprendizaje y toma de consciencia, porque sabremos que al final nos habremos convertido en alguien con más experiencias, más sabio y con más historias que contar. Porque si fuimos capaces de superar nuestros propios retos elegidos, también seremos capaces de superar los que nos brinda la vida.

Y llegados a este punto: ¿Cuál será tu próximo reto que vas a elegir ?

#LiderandoRetos

Gracias por leerme

lunes, 6 de noviembre de 2017

El arte de saber "fracasar"





¿Qué proyecto emprenderías si supieras de antemano que no fueras a fracasar?

El miedo número uno de por qué no innovamos más y hacemos cosas diferentes, de por qué no nos arriesgamos más a hacer cosas nuevas, a cambiar de trabajo, a llevar a cabo un proyecto, o a emprender alguna iniciativa, es lo que llamamos “miedo a fracasar”. No nos frena necesariamente el fracaso, porque de hecho no existe. Nos frena el miedo. Que por otra parte, más allá del miedo natural de supervivencia, tampoco existe. Es algo que nos construimos en nuestra mente creando toda una serie de imágenes catastróficas y horripilantes, llevadas por nuestras propias creencias limitantes y nuestros “virus mentales”. Puedes volver a leerlo: el fracaso no existe.
Es una de las que yo llamo, las tres mentiras capitales (sólo por citar algunas, porque hay muchísimas más) que nos han hecho creer, por educación, por círculo social, por lo que sea: la seguridad, el control y el fracaso.

SEGURIDAD

¿Qué es?
Viene del latín securitas y significa “cualidad de sentirse sin cuidado”. Podríamos deducir que quien se siente seguro es aquel que no requiere de atenciones ni cuidados especiales, porque dispone de todos los recursos internos para sentirse bien y a gusto. Confía en sí mismo y en su habilidad de respuesta. Sabernos cuidar de nosotros mismos, ocuparnos de la vida que queremos llevar y responsabilizarnos de ello, conlleva a sentirnos confiados con la vida, y por tanto seguros.
A menudo  hablamos de que nos falta «seguridad» y ni siquiera sabemos lo que es. No la podemos medir, pesar, ni calcular, es una nominalización que hasta que no la convertimos en adjetivo, no podremos convertirla en un sentir. Adquiere significado cuando nos sentimos seguros o inseguros, es un estado de la persona que habitualmente emerge ante situaciones de incertidumbre y duda. Y es natural cuando nos enfrentamos a algo nuevo. Sin embargo hay personas que ante la incertidumbre se sientes “seguras”. ¿Cuál es la diferencia? Que estas mismas personas creen y confían en ellas mismas como seres resolutivos y responsables de su propia existencia. Pero la seguridad en sí mismo, como tal, no existe. Nos han hecho creer eso de la seguridad laboral, por ejemplo, que entiendo como “un trabajo para toda la vida”, en el que se cobra a final de mes todos los meses de una vida. ¿Y cuando se retrasan los cobros? Nos ponemos a temblar y nos sentimos “inseguros” porque empezamos a desconfiar de que vayamos a cobrarlos. ¿Y cuando no nos pagan? Empezamos a cabrearnos porque esa “seguridad” nos la han quitado (además del sentimiento de frustración y falta de respeto hacia nuestro trabajo que eso acarrea…). En un universo cuya naturaleza es el cambio, la existencia de algo seguro, resulta algo extraño. Nada es para siempre, y eso algunos no lo llevan bien. Si no vamos cambiando para adaptarnos a las nuevas circunstancias, estamos perdidos. Sin embargo si confiamos en nuestras habilidades y recursos para gestionar los acontecimientos que nos hacen “tambalear” iremos generando más “seguridad” en nosotros mismos, y si estamos predispuestos a ello, tomaremos estas experiencias como hitos de aprendizajes en nuestra historia personal que nos indican que somos capaces de vivir atendiéndonos a nuestros propios cuidados.



"La seguridad es una superstición en la mente soñadora del ser humano."
Raimon Samsó en El Código del Dinero. Ed. Obelisco


CONTROL

Otra mentira. Nos han hecho creer que podemos ejercer el control sobre lo que nos sucede en nuestra vida y sobre los demás. El control tampoco existe, solo la capacidad de reflexionar y atender a nuestras emociones antes de dar una respuesta determinada o visceral a lo que está aconteciendo fuera de nosotros. Ese es el auténtico control que podríamos entender “sobre nosotros” mismos, pero poco más. Controlar implica saber gestionar nuestra fuerza, nuestros sentimientos, reconducir  nuestras conductas, educar a nuestra mente e intervenir oportunamente para reorientar, esclarecer y posicionarnos ante las circunstancias. Pero no podemos ejercer el control en todo, sobre lo que se nos va a acontecer durante el día, sobre cómo van a reaccionar otros, sobre cómo irá esa reunión o esa entrevista de trabajo tan importante para nosotros. Sólo, y no es poco, podemos ejercer el control sobre nosotros mismos auto educándonos, a través del autoconocimiento y un trabajo personal profundo para acceder a nuestro “centro” energético, y aprender a llevar las riendas de nuestra vida.


"En el afán de intentar controlar a los demás, olvidas que la única persona
a la que tienes el deber y derecho de controlar es a tí mismo"
Paulo Cohelo

FRACASO

El diccionario lo describe como el resultado adverso en una cosa que se esperaba sucediese bien.
Interesante. La clave está en que “se esperaba que sucediese bien”. Luego es más fácil que suceda algo no deseado, cuando esperas que “salga bien”. Si no esperas que salga bien, simplemente es un imprevisto. Si lo enfocamos des del punto de vista de un explorador, estaremos más pendientes del "a ver qué ocurre" y esperar la respuesta o el feedback a nuestras conductas y nos predispondremos a aprender de lo que acontezca. Así pues, si la respuesta no es la que esperábamos, entramos en la energía de buscar otras vias alternativas hasta llegar a una solución (o estado deseado) que realmente nos satisfaga.
"Fracaso" viene del latín frangere, y significa originalmente, romper o estrellarse. También se puede interpretar como fallo… Bueno, tampoco es tan grave. Todos hemos "fallado" alguna vez. El "rompernos" es algo opcional.
Realmente el fracaso tampoco existe más allá que, como la seguridad y el control, como mero constructo mental. Nos podemos sentir frustrados porque las circunstancias no se han desarrollado como esperábamos, o no hemos alcanzado (todavía) lo que queremos; es natural un sentimiento de frustración cuando ponemos mucho empeño y esfuerzo a que algo salga como queremos, pero si nunca lo hemos hecho antes, es muy probable que los resultados no sean como nos imaginábamos a la primera.


"Me gustan mis errores. No quiero renunciar a la deliciosa liberta de equivocarme"
Groucho Marx

Vamos a ver. Esperar que algo que no has hecho nunca, sea satisfactorio y cumpla todas tus expectativas a la primera. Mmmmh… es un poco de locos, ¿no? ¿O tal vez forme parte de una auto exigencia inducida por otros? ¿Os acordáis de vuestras “primeras veces”? Pues eso.
El fracaso no existe. Si sabemos tomar perspectiva y ver la situación como si les estuviera pasando a otras personas, en las que no tenemos ningún tipo de afiliación, nos daríamos cuenta que “total no es para tanto”. Pero como nos sucede a nosotros, la importancia es colosal, la gravedad magnánima, y el disgusto abrumador.  También es natural cuando ponemos tanta pasión en alcanzar nuestros sueños y nuestras expectativas no se van cumpliendo. Probablemente sea momento de “parar y mirar”, seguro que esos resultados esconden grandes aprendizajes que nos facilitarán mucha información útil  para seguir adelante y mejorar lo que hasta ahora habíamos hecho y, sobretodo, el cómo lo habíamos hecho. Sin embargo siempre podemos, si así lo deseamos, recuperar las fuerzas para volverlo a intentar, de otra manera, buscando nuevas estrategias, pensando, sintiendo y actuando de un modo diferente. Sin miedo a "fracasar".

Por otra parte, pienso que en pleno XXI todavia nos cuesta otorganos el tiempo para aprender de nuestros errores, cambiar nuestras estrategias, alcanzar nuestras metas, y disfrutar durante el viaje. La idea de dedicarnos a aprender, desarrollarnos y crecer como seres humanos, se desvirtúa por el reloj del conejo blanco de Alicia, total para no llegar nunca a ninguna parte. Es una manera de huir hacia no sabemos dónde, y probablemente, ni de qué. A menudo pienso que realmente lo del "miedo al fracaso" es una excusa para no hacer nada para lograr lo que realmente queremos, porque en el fondo lo que realmente tememos es a la responsabilidad que conlleva sostener el tener éxito.
Pero esto, como si de La historia interminable se tratara, "es otra historia". 


Gracias por leerme








miércoles, 30 de agosto de 2017

Un nuevo modelo para emprender con éxito




Todo un reto: emprender y además "con éxito".
Claro, que yo me pregunto... ¿para qué aventurarse hacia lo desconocido si no se tiene un ápice de esperanza y toneladas de ilusión de tener éxito o llegar a buen puerto? ¿Para qué emprender algo si de antemano pensamos o creemos que "va a salir mal"?
Sin embargo muchos nos aventuramos pensando que "las cosas irán bien" sin replantearnos qué podemos hacer  y cómo para que "la cosas vayan bien" y como nosotros deseamos. Es lo que habitualmente ocurre cuando no sabemos qué nos vamos a encontrar y muchos ni siquiera tenemos claro qué queremos conseguir. Por eso me ha parecido muy interesante, inspirador y tremendamente útil uno de los últimos trabajos, al menos en este rinconcito del planeta, de Robert Dilts (uno de los más reconocidos internacionalmente "exploradores" de la PNL en todo el mundo y con una dilatada experiencia como co-creador de lo que ya se llama la tercera generación de la PNL): La Nueva Generación de Emprendedores, editado por el Instituto Neuron de Barcelona.

Durante todo el libro, su autor expone un modelo eficaz (Success Factor Modeling) y casos reales en los que se ha llevado a cabo, en la consecución del éxito de los nuevos emprendedores, que también resulta revelador para las empresas tradicionales. Este modelo también incluye la nueva filosofía que les motiva: ellos son los llamados zenprendedores, un nuevo sui géneris de personas que se centran, más que en las ganancias económicas, en vivir sus sueños y contribuir en hacer un mundo mejor.
Se trata de un nuevo patrón de emprendedores que conllevan un espíritu, como dice Dilts, enfocado en aplicar "una línea de beneficios mixtos que combina el bien y la aportación social al sostenimiento del ecosistema del planeta" y que "han tomado la decisión consciente de ser más apasionados, centrados en el propósito y creativos en sus empresas." 
Ahí es nada. 


"Aquellas empresas que crean una experiencia cada vez mayor de pertenencia,
estima, autorrealización y autotrascendencia para sus fundadores, clientes,
empleados, interesados y socios, tendrán cada vez más éxito" 
R. Dilts (La Nueva Generación de Emprendedores) 



Este modelo de éxito tiene que ver con la creación, desarrollo y realización en cinco destacadas áreas, o como él llama, "factores de éxito".
Veamos.

1ª- YO: como sentido de la identidad y la satisfacción personal. Es el centro del todo, como el hombre del renacimiento, el centro de todas las cosas. Tiene que ver con aquello que nos apasiona, nos motiva, y que adquiere un sentido de propósito vital. Esta área está ubicada en el centro de las otras cuatro. Es el área desde donde cada una de las otras cuatro emerge y se realiza. Sin un fuerte y arraigado sentimiento de nuestra propia identidad, las otras áreas se debilitan y dejan de tener sentido. En palabras de Dilts: "[la identidad] proporciona la estructura profunda que aglutina a todos los demás factores de éxito". 

2ª- VISIÓN: tiene que ver con la imagen mental de lo que se desea que sea o pueda ser el futuro. Una visión global y holística que va más allá de nosotros y que incluye a muchos otros sistemas con los que compartir la energía generativa para crear un mundo mejor.  Es la habilidad para imaginar y crear en nuestra mente posibilidades de éxito a largo plazo. "La visión está conectada con la fuerza vital y la vitalidad." Responde a la pregunta ¿Qué quiero crear en el mundo a través de mí y que está más allá de mí? y comporta tomar conciencia y determinar el tipo de clientes y mercado al que nos queremos dirigir y en el tipo de producto o servicio que queremos generar. 

3ª- MISIÓN: es algo más específico y personal según los principios y los valores de uno mismo. Tiene que ver con la aportación única y personal que hace un individuo a la manifestación de una visión más amplia. Es lo que se hace, lo que se realiza y lo que se logra para contribuir a eso más grande. "... un propósito o llamada intensamente sentido". Responde a la pregunta ¿Cuál es mi aportación única al realizar esta visión? Conlleva crear un equipo con el fin de aumentar la competencia.
4ª- AMBICIÓN: esta relacionada con nuestras aspiraciones más profundas para nuestras vidas que "surgen del YO sano y provienen del impulso de crecer y dominar". Responde a la pregunta ¿Qué quiero conseguir? y tiene que ver con conseguir y adquirir recursos esenciales así como hacer crecer el negocio y crear valor.

5ª- ROL: hace referencia al "papel" concreto que realiza y desarrolla una persona dentro del sistema de la empresa o el proyecto. Se trata de "la función asumida o la parte interpretada por una persona en una situación concreta." Responde a la pregunta ¿Qué tipo de persona tengo que ser? en relación al estatus, a la posición ... Conlleva saber crear alianzas y construir relaciones de ganancia mutua. Este es el factor donde desarrollar competencias para expandir y asegurar recursos.

Cuando estos cinco factores están alineados y en armonía, cuando se retroalimentan y recrean entre ellos emerge el máximo potencial para conseguir que una empresa prospere, se expanda, y se convierta en un ente vivo y generativo.


"Esclarecer su visión y sus clientes potenciales, 
su misión y los miembros del equipo potenciales, 
su ambición y sus interesados potenciales
y su rol y sus socios potenciales 
le permite establecer un circulo de éxito completo y alineado." 
R. Dilts (La Nueva Generación de Emprendedores) 



El libro es mucho más completo y rico en matices, más de trescientas páginas perfectamente ilustradas con ejemplos y modelos de empendedores de éxito y con ejercicios prácticos y preguntas muy útiles que te facilitan la posibilidad de que reflexiones sobre ti mismo y tu propósito. Trescientas páginas que te invitan a ponerte en tu sitio y empieces a desarrollar de manera eficaz aquello que ya llevas entre manos o empezar aquel proyecto que abandonaste... o tal vez, sólo para conocerte un poquito mejor. Tú decides. 

He querido exponer este nuevo planteamiento del emprendimiento porque fortalece y reafirma la filosofía que reza este blog desde que lo inauguré hace casi tres años : "Desde lo auténtico y lo honesto de cada uno, desde la identidad individual y colectiva, desde la mejora continua, la colaboración y la co-creación de una red donde todos podamos aportar y todos nos podamos enriquecer. Una nueva manera de hacer marketing."
Y como Dilts lo enfoca  desde la visión de la inteligencia colectiva y la colaboración generativa.

Si te decidieras a leerlo confío que te sea tan revelador como lo ha sido para mí. 
Gracias por leerme. 

 

lunes, 10 de julio de 2017

Tus objetivos y como crearte oportunidades




"Cuando damos lo mejor de nosotros mismos, nunca sabemos qué milagros se producirá en nuestra vida o en la de los demás."
Hellen Keller


Es cierto que marcarse metas y objetivos, puede a primera vista generar cierta inquietud, incluso estrés. No tanto, por el hecho de planteárselos, sino tal vez sólo en pensar en qué cosas hacer, qué estrategia llevar a cabo y qué tipo de plan realizar para alcanzarlos. Ufff, qué pereza. 
Sin embargo, como dice Goethe, "una vida sin propósito es una muerte prematura". No sé exactamente con qué intención soltó este autor dicha frase, pero desde mi perspectiva la vida se vuelve mucho más apasionante y significativa cuando la aprovechamos orientándonos hacia un propósito o misión vital; entonces parece que todo lo que nos ha sucedido en nuestro pasado, todos los apendizajes, avatares, adversidades, incluso dolor y sufrimientos, adquieren un sentido vital y muy provechoso para orientar nuestra vida hacia algo más grande que nosotros mismos y que, de alguna manera, contribuya a construir un mundo mejor. Es entonces cuando cargamos nuestra vida de sentido.

Es bueno marcarse objetivos y ponerse en marcha para alcanzarlos, no sólo por el mero hecho de conseguir el logro en sí mismo, sino porque si estamos atentos, abiertos y nos permitimos tomar conciencia de ese logro podemos emocionarnos ante nosotros mismos y permitirnos sentirnos empoderados. ¡Lo conseguí! ¡He podido! Esta toma de consciencia nos sirve de referencia en nuestra historia personal para afrontar otros retos, plantearnos nuevos objetivos y aprovechar más oportunidades.
En el libro Coaching para el éxito, Talane Miedaner nos facilita toda una serie de estrategias y propuestas para que adquiramos nuevos hábitos enfocados a hacer que nuestra vida funcione como queremos y no solamente para alcanzar nuestras metas, sino, incluso para facilitar que las metas vayan acercándose a nosotros. Interesante. ¿Cómo pretendes lograr algo si toda tu vida está patas arriba? ¿Cómo pretendes centrarte en tus objetivos y llevar a cabo tus planes, si en tus diferentes áreas reina el caos, el descontrol y la desidia? Probablemente los consigas ¿pero a qué precio? El sufrimiento crea estrés, la estrechez mental y espacial crea estrés, el desorden en tu casa, en tu despacho crea estrés, y el estrés no es atrayente. La paz interior es atrayente. Y para crearte esa paz es conveniente deshacerte de lo no útil en tu vida, de lo que sobra, de lo que absorbe una energía excesiva y evita que avances ligero y liviano. Lo que no suma resta. 


"...si quieres algo nuevo en tu vida, tendrás que crearle un espacio."
Talane Miedaner



Si aprendes a dejar vacíos, es más fácil que te lleguen nuevas oportunidades para llenarlos de algo nuevo y creativo; si aprendes a gestionar tus finanzas y organizarte respecto a tu tiempo, generarás fuentes de ahorros y espacios para disfrutar de otras cosas. La distensión provoca oportunidades, la desesperación las aullenta.
Todo esto también podría tener consecuencias biológicas y neurológicas interesantes. Cuando estamos distendidos todo fluye mejor en nuestro cuerpo. Pensamos mejor, hacemos cosas de una manera más eficaz, estamos como más centrados por dentro, y por tanto más abiertos por fuera para aprender a detectar las nuevas oportunidades que se nos plantean. Si estamos estresados, ofuscados, preocupados o desesperados, estas oportunidades igual también lleguen... pero no las vemos, ni las percibimos, ni las valoramos. Porque estamos ofuscados en nuestras preocupaciones y nuestro drama habitual.
A grandes rasgos, Miedaner propone ideas para poner orden y concierto en las diferentes áreas de tu vida y así descargarte de aspectos que te pesan y de los cuales puedes prescindir o aprender a gestionarte mejor. El objetivo es dejar espacio en tu vida para que lleguen nuevas personas, nuevos empleos, nuevas fuentes de ingresos, nuevas oportunidades. Igual que dejar espacio en tu mente para nutrirte de literatura, historias, películas, conversaciones, que alimenten tu alma, en lugar de mermar tu ánimo.
Todo influye en la consecución de nuestros objetivos. Y los más influyentes somos nosotros mismos.

"Las personas que viven plenamente, que tienen una existencia placentera, atraen la prosperidad y las buenas oportunidades."
Talane Miedaner


Más allá del mero acompañamiento hacia un objetivo bien definido, se trata de prepararte tú para armonizar tu vida y permitirte disfrutar al tiempo que vas alcanzando el modo de vida que deseas. Pienso que es entonces cuando verdaderamente estamos preparados para reconocer nuestro mérito, saborear nuestros logros, y celebrar la vida.

Gracias por leerme.


martes, 13 de junio de 2017

El poder de las 3F's




Cuando nos proponemos una meta, un objetivo, o un propósito, resulta muy útil marcarse una ruta o un plan de acción que nos sirva de brújula para no desorientarnos durante el camino. 
Podría ser tan fácil...eso de perdernos, digo. Con tantas cosas en la cabeza, por hacer, de las que ocuparse, que nos mantienen en un vorágine continuo y nos convierten en autómatas de nuestra propia existencia, a menudo, nos planteamos metas que se acaban convirtiendo en deseos y terminan diluyéndose en meros recuerdos, y con el paso de los tiempos se dejan reposar en el olvido. Si en algún momento los hacemos revivir en nuestra memoria, lo más fácil es culpar a la circunstancias de entonces, excusarnos [del latín excusare .- ex- (prefijo que quiere decir "hacía fuera") y causa (proceso que produce una acción)] y cargarnos de argumentos y razones por los cuales los dejamos escapar en su momento. No pudo ser, lamentamos. Muchas de estas "excusas" no son más que autoengaños para ni siquiera intentarlo y boiconteranos para poder probar de nuevo.
A menudo en coaching hablo de las 3F's en los procesos de la consecución de objetivos.
Estas 3F's nos ayudan a mantenernos orientados hacia nuestras metas mientras permitimos que otras cosas sucedan, más allá de nuestro control, dándonos la oportunidad de navegar por la incertidumbre y afrontar las adversidades.

Empecemos.

1ª F: el FOCO 
Enfocarse en lo que uno quiere implica una visión clara de cómo se quiere que sean las cosas, dónde se quiere llegar, y qué es lo que se desea conseguir. Mantener el foco es vital para no perderse durante el camino, poniendo atención en la meta de manera que no nos resulte fácil perderla de vista mientras avanzamos. Es como construirnos nuestro propio faro mental marcado con una pequeña luz a lo lejos, que nos de la señal cuando nos podamos desorientar o desviar de nuestra ruta. Para ello una de las estrategias es visualizar el objetivo todos los días, permitirnos sentir lo que sentiríamos cuando lleguemos allí, imaginarnos como sería nuestra vida una vez hayamos alcanzado eso. Es una manera de marcar, remarcar, afirmar y reafirmar nuestro estado deseado, recordando una y otra vez a nuestra parte consciente como a la inconsciente hacia dónde queremos ir. Enfocarnos en un objetivo no quiere decir necesariamente que tengamos que hacer oídos sordos a lo que va surgiendo a nuestro alrededor, ni nos permitamos observar otros paisajes... No se trata de ir como borricos, mirando siempre hacia delante, sin descubrir ni disfrutar del camino mientras vamos yendo. Esto podría ser tremendamente aburrido y crear la apatía suficiente para desmotivarnos y abandonar la senda a medio camino o casi al final. El aburrimiento es uno de los asesinos de la creatividad, de la motivación y del disfrute. Enfócate en algo que deseas (y que dependa de ti conseguirlo), y disfruta del camino.


"La clave del éxito consiste en enfocarse conscientemente en las cosas que se desean
en lugar de enfocarse en las cosas que no se desean"
Brian Tracy

2ª F: FLEXIBILIZAR
Ya sabemos que conseguir lo que deseamos no es algo que sucede de la noche a la mañana. Hay un proceso por el medio, todo un tiempo y sus diferentes espacios para adquirir aprendizajes, aplicar recursos y desarrollar habilidades hasta llegar allí. Durante este proceso, ocurren cosas... Cosas que hacemos posible y otras cosas que, aunque no dependen de nosotros nos afectan: imprevistos, obstáculos, interferencias... acontecimientos ante los cuales tenemos que ir improvisando, y probablemente nos convenga atenderlos antes de que se conviertan en "graves" y nos puedan boicotear definitivamente la consecución de nuestra meta. Son cosas "emergentes" [del latín emergentis, "el que sale de un desastre"] que pueden interferir y retrasar nuestro estado deseado. Para atenderlas nos conviene flexibilizar. Obcecarnos en conseguir nuestro objetivo sin ver a nuestro alrededor, al precio que sea y sin prestar atencion a nada ni a nadie más, nos puede resultar muy caro a la larga (y a la corta). Puede conllevar malestares personales, tensión con otras personas, y pérdidas y situaciones no deseadas. A veces, el camino que nos habíamos marcado no es el adecuado o está "cerrado por obras" (algo que no teníamos previsto porque desconocíamos el territorio), entonces nos conviene sortear esos obstáculos o impedimientos y buscar otros caminos o vías alternativas para llegar hasta donde deseamos. Este permiso implica flexibilizar ante los acontecimientos inesperados y pensar creativamente.


"Ser flexibles nos permite adaptarnos a los cambios, a ser creativos y
a empatizar con los demás. Pero, sobre todo, la flexibilidad nos
brinda la audacia necesaria para buscar otras maneras de ser felices."
Jorge Bucay 


3ª F: los FILTROS
Como he señalado antes, en la consecución de nuestros objetivos no todo vale.  Cuando trabajamos en PNL, la especificación de objetivos, aprendemos a concretar a la hora de marcarnos metas. Como su propio nombre indica se trata de "especificar", al hacerlo nos ceñimos a algo concreto que queremos conseguir, a través de un tiempo determinado, aplicar una serie de recursos, y teniendo como aliadas a un tipo de personas muy  específicas. No todo vale. Uno de los requisitos en esta práctica es tener claro qué queremos consequir, cómo lo queremos conseguir, cuándo y dónde lo queremos conseguir, con quien sí, con quien no y con quien nunca. Esto requiere saber descriminar otras opciones, otros lugares, otras maneras y otro tipo de personas. Esto requiere "filtrar" para ser más concretos y crear un ruta más específica hacia nuestros sueños.


"No son las habilidades lo que demuestra lo que somos,
son nuestra decisiones."

Albus Dumbledore (Harry Potter y la Cámara Secreta - J.K. Rowling)


Sé concreto en el planteamiento de tu objetivo y filtra tus decisiones y la información que te vaya viniendo, prestando especial atención a lo que te conviene atender y descartando lo que no te sea útil,  aunque en ocasiones te convenga flexibilizar y desviarte momentáneamente,  para volver a enfocarte y retomarlo de nuevo.

¿Dónde pones tu foco?
¿Cuál es tu siguiente objetivo?
¿Qué tipo de filtros usas?

Gracias por leerme.


viernes, 19 de mayo de 2017

Los cuatro imposibles






En PNL (a través de ella lo aprendí yo) decimos que hay cuatro imposibles:

1.- Es imposible no aprender
2.- Es imposible no cambiar
3.- Es imposible no comunicar
4.- Es imposible no influir

Cuando aprendemos algo, nuestro cerebro genera nuevas sinapsis, nuevas conexiones neuronales y cambia; este cambio se refleja en nuestra manera de pensar y de concebir la realidad, de hablarnos y de comunicarnos y comportarnos con el entorno. Todos estos nuevos aprendizajes influyen tanto en nosotros mismos como en los demás. Es un proceso neurológico totalmente natural. Ya que estos puntos son imposibles en la naturaleza humana ¿qué tal si nos ponemos a indagar, explorar y aprender a hacerlo de manera positiva y que  nos abra posibilidades en lugar de limitarnos?

1.- Es imposible no aprender

Cada día aprendemos cosas nuevas. Probablemente no seamos conscientes porque nos dejamos llevar por la rutina, los horarios, los “deberías”, y las normas sociales o que nosotros mismos nos imponemos desde nuestro sistema de creencias.
Pero aprender, aprendemos.  Cuando leemos un libro, cuando vemos una película, cuando conocemos a una persona nueva o nos reencontramos con un viejo amigo después de muchos año, estamos aprendiendo. Cuando nosotros mismos reflexionamos sobre algo, cuando probamos una nueva receta, o usamos por primera vez el transporte público estamos generando nuevas conductas, nuevos conocimientos y nuevas prácticas.
Lo interesante es cuando tomamos consciencia y nos damos cuenta que eso nuevo está suponiendo para nosotros ver con nueva mirada, escuchar con otra atención y hacer otro tipo de cosas (o las mismas cosas de otra manera). Muchas veces leemos un libro ya leído y nos aporta nuevas revelaciones que la primera vez no descubrimos; lo mismo ocurre con aquella película que hemos visto varias veces… cada vez que la volvemos a ver, aprendemos algo nuevo o nos fijamos en detalles que anteriormente no nos habíamos percatado. El libro es el mismo… la película también. Somos nosotros que durante este tiempo hemos desarrollado otras habilidades de percepción, conocimiento y reflexión. Hemos cambiado.

2.- Es imposible no cambiar

Somos seres en continua evolución por muy zoquetes que nos podamos considerar. Y la evolución implica cambio. Al aprender cambiamos nuestro sistema cognitivo, psicomotor, nuestra manera de percibir el entorno y nuestra manera de sentir y reaccionar ante él.
Una de las presuposiciones de la PNL es que la naturaleza del universo es el cambio. El Universo mismo sigue en continua expansión, se mueve, y eso afecta a las diferentes constelaciones y la interacción de la energía que se mueve por las diferentes galaxias…
Si nos cogemos a una de las leyes universales… "lo que es fuera, así es dentro"… nosotros como miembros de un pequeño sistema solar dentro de la inmensidad del Universo, también estamos en continuo cambio. Nuestros cerebros aprenden, nuestro sistema biológico envejece, nuestras habilidades aumentan, nuestro pequeño universo interior también se enriquece.


"La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño natural."
Albert  Einstein

3.- Es imposible no comunicar

Teniendo en cuenta que estamos en continuo aprendizaje, movimiento y cambio permanente, nuestra propia naturaleza ya se ocupa de transmitirlo internamente a través de nuestras células; y externamente, tanto a través de nuestras palabras como de nuestros comportamientos, posturas corporales y lenguaje no verbal. Estamos diseñados para no dejar de comunicarnos constantemente… hasta cuando dormimos nuestro cerebro sigue en marcha siguiendo la comunicación entre nuestro consciente e inconsciente y transmitiendo a través de símbolos, secuencias, colores  y mensajes de cómo va nuestro mundo interior…
Cuando pensamos, nos estamos comunicando con nosotros mismos, cuando hablamos con los demás nos estamos comunicando - estamos transmitiendo ideas, pareceres, creencias, opiniones-, cuando callamos también (a menudo las ausencias y los silencios hablan…), nuestra manera de andar comunica, nuestros gestos comunican, nuestras miradas comunican, nuestros talentos y habilidades también. Con quién vamos y a qué nos dedicamos, las decisiones que tomamos, nuestros valores y nuestros objetivos... Todo es información transmitiéndose a velocidades que nuestro cerebro cognitivo no alcanza, pero que llega perfectamente a otros campos más profundos e inconscientes.
Y al comunicarnos… influimos.


"Nuestro comportamiento también tiene una influencia sobre nuestras ideas y nuestros sentimientos. Cuando, como seres humanos, nos comprometemos a dedicar nuestra atención, nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y demás recursos a alguien o a algo, con el tiempo vamos desarrollando sentimientos hacia el objeto de nuestra atención."
James Hunter

4.- Es imposible no influir

Alguien te dice algo en un momento determinado… y ya te ha inducido una idea… una impresión, una opinión, una creencia… La importancia que tú le des a eso (a lo que te ha dicho, el cómo te lo ha dicho, al quién te lo ha dicho y la idea en sí misma) determinará el grado en el que esa persona tiene influencia sobre ti.
Todos influimos de manera natural con otros; la diferencia es la importancia que le otorgamos.
Cuando nos encontramos a alguien en un ascensor, y un simple y amable “buenos días” le despierta una sonrisa en el otro… Ya hemos influido en su estado aunque sea por unos pocos segundos.
A alguien cabreado, le tocamos el hombro, ya estamos influyendo en él.
A alguien que está contento le damos una mala noticia… le estamos influyendo.
A alguien enfermo, le aportamos calma y cuidado… le estamos influyendo.
A alguien de semblante serio, le hacemos sonreír…  le estamos influyendo.
Y siempre estamos influyendo en nosotros mismos, a través de cómo nos hablamos, como nos tratamos, cómo nos cuidamos o descuidamos, cómo nos perdonamos o castigamos… Es un continuo no parar…
Pero no nos estresemos por esto. Funcionamos así, es inevitable. Lo que me resulta muy interesante es tomar consciencia de estos cuatro imposibles para regular nuestras respuestas y reorientarlas hacia una manera de influir con integridad en los demás. De una manera que motive y no castigue; que aliente y no castre; que nutra y no desgaste; que enriquezca y no sólo cuezca... y así contribuir, aunque sea por unos segundos, a crear un mundo más amable.
¿Te has dado cuenta de cómo te hablas internamente a ti mismo?
¿Observas cómo influye eso en tus actitudes y comportamientos?
Y sobre los demás… ¿Cómo quieres influir?
Tal cual sea nuestra capacidad de influir, será la impronta emocional que dejemos en los demás… y así será como nos recordarán (o no) pasado un tiempo…

Sabiendo ahora estos cuatro imposibles…
¿Cómo cambia tu percepción de las cosas?
¿Qué nuevos pensamientos desatas a partir de esta nueva información?
¿Cómo decides a partir de ahora influir sobre ti mismo y sobre los demás?
¿Qué decides aprender de manera consciente para hacer cambios oportunos y positivos en tu trabajo, tu área personal o en tu vida en general?
¿Y cómo esto va a determinar nuevas maneras de comunicarte y de influir en ti y en tu entorno?

¿Cómo puede esto afectar, enriquecer o potenciar tu plan de marketing personal?

Gracias por leerme.