martes, 26 de abril de 2016

¿Qué es lo mejor de ser tú?


Si todavía no la has visto, te la recomiendo. Kung Fu Panda 3 expone la valía y el talento individual al servicio del bien común contra un enemigo también común. A lo largo de su historia hace hincapié, no en  desarrollarse como "otro", sino en explotar lo mejor que cada uno sabe hacer y disfrutar haciéndolo, entrenándose todos para potenciar la identidad individual y colectiva. Una de las preguntas clave de esta película es  ¿Qué es lo que hace que seas tú y no otro? 
¿Te lo has preguntado alguna vez?

Ahí es nada. Otra película para todos los públicos escondida detrás de una historia para niños, que bien puede servir de reflexión y auto revisión para muchos adultos. Es uno de los aspectos que más me fascina del cine "infantil", que son verdaderas metáforas a través de aventuras donde los personajes viven un proceso de transformación a través de la superación de sus propias capacidades, cuestionando lo establecido y los estereotipos para contribuir en el cambio del sistema al que pertenecen. (Ver también Zootrópolis).
 
¿Qué es lo mejor de ser tú? 
¿Te lo has preguntado alguna vez?
Bien os podrían responder Po (el "prota" de la saga Kung Fu Panda) y Juddy (la "prota" de Zootrópolis), que si al principio de cada historia no lo tienen nada claro, durante su aventura van, poco a poco, reafirmándose en su identidad a pesar de las adversidades y tomando consciencia de sus cualidades individuales que los hacen únicos.  
Igual que la vida misma de cualquier ser humano, al pasar por las pequeñas aventuras de la vida (o no tan pequeñas), al superar desafíos, y enfrentarse ante la incertidumbre, uno se transforma...


"Se requiere coraje:
coraje para ser uno mismo y coraje para meterse dentro de uno mismo.
No conozco coraje más grande que ese."
Osho
 
 
Parece una tontería de pregunta... Pero... ¿Te atreves a responderla? ¿Qué es lo mejor de ser tú?
No se pregunta sobre aquello mejor que tienes... Ni sobre la mejor de tus capacidades... Sino... sobre lo mejor de lo que ERES.

Para responder a ello, uno tiene que conocerse muy bien... y para ello, tiene que haberse "trabajado" en profundidad a nivel personal (esto incluye la parte de educación y programación mental y la parte del sentir y las emociones, que tantas veces nos pueden delatar). No es una pregunta fácil de responder... pero a mí me resultó muy interesante y revelador. La respuesta puede tener que ver con las creencias y los valores, como con el concepto que tengas de ti mismo y el propio sentido de autoimagen. ¡Ojo aquí! Porque el riesgo en caer en el autoengaño es tremendo.

Durante una práctica en un taller de Judith DeLozier, al que tuve el placer de asistir la pasada primavera,  uno de los ejercicios consistía en responder a la siguiente pregunta: ¿Qué es lo mejor de ser tú? 
En ese ejercicio, y ante una pregunta tan poderosa, sólo me vino una respuesta ante mis compañeras y amigas de formación: "tener amigas como vosotras".  Hoy me recreo con esa respuesta y la convierto en una de mis verdades titánicas.  Sigo pensando y sintiendo que lo mejor de ser uno mismo, es la calidad de las personas que nos rodean, que nos viven, que nos respiran y con quienes compartimos nuestros andares, nuestros pesares y también nuestras alegrías. Ellas son todo un punto de referencia de quienes somos, y en qué momento de nuestra vida y de nuestra propia evolución personal nos encontramos. Nos dan pista de cómo nos va la vida y de qué tipo de decisiones hemos tomado en nuestro pasado y nos han llevado a tener uno u otro tipo de personas a nuestro lado.
Pero esa fue mi respuesta... No tiene porque ser la tuya.


"[...] ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo"
Nietzsche

Es una pregunta poderosa que nos invita a pensar en ese "algo" que marca la diferencia ante nuestros semejantes y descubrirlo bien podría ser la clave de tomar consciencia de nuestros propios talentos para, con valentía, exponerlos al mundo y trabajar para que sean nuestra principal fuente de ingresos. Uff, sí... menudo marrón... Lo puedes bien pensar. Sin embargo, grandes gurús del éxito personal y profesional, llevan décadas exponiendo la idea de que las personas verdaderamente felices son aquellas que disfrutan haciendo lo que hacen y poniendo sus talentos al servicio de los demás para que también otras personas se puedan enriquecer y beneficiar. El verdadero secreto de la vida.

A modo de experimento, puedes empezar a hacer un pequeño ejercicio:
1) toma nota sobre los valores que predominan en tus decisiones en el área de tu vida que desees, 
2) anota tus propios pensamientos que predominan en ese área específica, 
3) visualízate en ella y anota cómo te ves a ti mismo ejerciendo el rol que desarrollas en esa misma área,
4) Pregúntate: ¿es así como lo quiero? ¿Sería conveniente hacer algunos cambios para mejorar? ¿Cuáles?
Y, por último:
5) ¿Qué es lo mejor de ser yo? ¿Cómo influyo en esa área de mi vida para que otros también se puedan beneficiar?

Posiblemente te resulte muy útil responder a estas preguntas... o tal vez no... Pero al ponerte en ello nuevas sinapsis neuronales estarán haciendo un trabajo asombros para educarte a "pensar diferente". ¿Te atreves?  
 
"Sé tú mismo, todos los demás están ya ocupados"
Oscar Wilde


Gracias por leerme

lunes, 21 de marzo de 2016

Saber decir que "NO"





"A veces hay que saber renunciar a lo bueno para obtener lo mejor"

Este fue uno de mis grandes aprendizajes mientras me reciclaba en el Master Practitioner en PNL allá por el 2009.

Otro fue aprender a decir "NO". Breve palabra y tan difícil de pronunciar a veces.

Cuando mi niña empezó a hablar, su primera palabra fue "mamá", la segunda, "papá" y la tercera cosa que dijo fue: "tú, no". Entonces pensé: "Cuanta razón tienes, mi amor, cuantos disgustos me hubiera ahorrado yo en esta vida si esas dos simples palabras las hubiera sabido juntar y expresar en más de una ocasión". Una gran maestra y a penas sabía andar.

En la gran mayoría de las familias nos han educado para decir "Sí", para hacer caso a los demás, para satisfacer las necesidades de otros, a ser "buenos chicos" y ha ser obedientes.
A nivel social queda muy bien, pero llega un punto que nos mostramos tan complacientes y tan atentos a cumplir con los deseos de los demás que nos olvidamos de nosotros mismos. Nos vamos alejando de lo que llamamos en PNL "nuestro centro", y empezamos a perdernos de vista en nuestra  perspectiva de la realidad. Vivimos con los demás y para los demás... y cuando nos damos cuenta... ¿Qué ha sido de mí? ¿Donde estoy en mi panorama actual?... Y es muy probable que ni me "vea", ni me sienta... y haya dejado de "velar por mí". Porque nos han enseñado que eso de pensar en uno mismo está de más y es de ser "egoístas". Entonces puede venir alguna crisis, algún tipo de cambio abrupto y repentino que nos desequilibra y nos hace sentir que el suelo se derrumba a nuestros pies... Y de repente, la nada.
Ni nos vemos ni nos ven. Y en el mundo actual, si no te ven no existes... y si no te ves tú a ti mismo, va a resultar misión imposible hacerte ver a los demás. Importante saberte definir para posicionarte en tu vida... y en el mercado. E importante saber renunciar a otras cosas para velar por ti.


 "De nadie estamos más lejos que de nosotros mismos"
Nietzche


Saber decir que NO implica carácter, personalidad fuerte y tener las cosas claras; y eso, innato o no, también se puede aprender.
El sentimiento de sentirse excesivamente "atado" -en el trabajo o por algún compañero o jefe, en la familia por la multitud de responsabilidades, en la pareja que nos puede absorver más de lo que estamos dispuestos, en los círculos sociales que nos reclaman-, nos puede pasar factura e incluso afectar a nuestra salud, cargarnos de kilos extras de estrés, y dañar potencialmente nuestra marca personal, elocuencia y nuestro propio saber ser y estar.  Por eso es importante saber priorizar y aprender a renunciar a cosas para facilitarnos el acceso a otras; saber decir que NO es saber renunciar a tareas, proyectos, personas, (o posponerlos) con el fin de enfocarnos en nuestras prioridades y saber gestionarnos la energía vital.

Entiendo que haya personas a las que les pueda resultar tan goloso sentirse reclamado por los demás,  y así, sentirse tan importantes y útiles... (¡ese pequeño gran ego!) pero con el paso del tiempo el desgaste emocional, mental y físico es inevitable. Entonces se presenta como urgente el aprender a priorizar, a elegir, a decidirse... y toda decisión implica una renuncia.


 "Aprende a decir "no" con frecuencia. 
Es la única manera de enfocarte en tu prioridad y ver resultados."
Mariela Dabbah


Cuando en PNL trabajamos la especificación de objetivos vamos tomando consciencia de qué es lo que queremos, cómo lo podemos conseguir, por dónde ir, por dónde no, con quién sí y con quién no. 

El NO tiene poder. Nos facilita orientarnos hacia el SÍ, y nos ayuda a desechar ideas, alternativas y tentaciones que posiblemente nos puedan desviar y entretener de nuestra meta o propósito, tanto a corto como a medio o largo plazo. 

Decir NO no es decir NUNCA. No, necesariamente. Puede ser un NO "de momento", puede ser un "espera", puede ser un aplazamiento de algo, porque cuando hacemos algo útil en el momento adecuado, su eficacia y su impacto se multiplica exponencialmente. 

El NO nos ayuda a poner límites, a los demás y también a nosotros mismos. Es un ¡Basta ya! que nos posiciona cuando nos dejamos llevar por la inercia durante demasiado tiempo y nos perdemos entre la rutina y la vorágine de la cuotidianidad... Es un ¡Stop! cuando nos difuminamos con nuestro entorno y los demás... Un NO a tiempo, puede ser un volver a nosotros, sin más intención.

Si nos desgastamos demasiado, dejamos por el camino parte de lo que somos y de nuestras habilidades de  estar con los demás; dejamos de estar al 100%, dejamos nuestra presencia y poder difuminados y sin color. Eso afectará a nuestra propia marca y marketing personal, afectará a nuestras relaciones y a la imagen que improntemos en los demás. De nada nos sirve desgastarnos ahora, si nos esperan meses de labor por delante, por eso es importante saber negociar con uno mismo, y saber renunciar hoy, para retomar, en el caso que fuera necesario, más adelante. Y no pasa nada.


 "Cuando se sabe decir que "no", 
el "sí" tiene un sabor muy distinto."
Alejandro Jodorowsky 


Decir NO es una manera de disfrutar del Sí, de reafirmarnos en nuestras decisiones, de posicionarnos ante la adversidad y mantenernos congruentes con nuestros valores y creencias. Quién quiera lo entenderá, y quién no, serán absurdas las miles de explicaciones.

Gracias por leerme, una vez más.
 

jueves, 11 de febrero de 2016

¿Qué entendemos por comunicación violenta?


He observado recientemente que no todo el mundo entiende la "comunicación violenta" de la misma manera. Y para seguir hablando sobre el modelo de comunicación eficaz y NO violenta que promueve la PNL  quiero exponer el patrón común de lo que entendemos por violencia en la comunicación inter e intrapersonal.

Muchos la conciben como la manera de hablarnos levantando la voz o diciéndonos palabras "malsonantes" (llámese coloquialmente "tacos"). No necesariamente es así... se puede ser muy violento... con voz baja y con palabras "bien sonantes", aparentemente "amables" pero que no por ello dejan que sean "dañinas" porque esconden aviesas intenciones para manipular, someter y controlar. ¡Ojito, pues!

Desde L'Escola de Vida (R) entendemos que la comunicación es violenta cuando esconde algún tipo de juego psicológico, juego que implica intenciones manipulativas. Para ello lo explicamos a través del llamado "Triángulo dramático" de Karpman. Se llama dramático porque representa los tres roles de los personajes principales de las antiguas obras de teatro griegas.Todas las obras se desarrollaban (y todavía lo hacen en cualquier obra de cualquier género) alrededor de tres personajes "clave": el perseguidor (el malo), la víctima (generalmente la chica -¡topicazo!-, aunque esto esta cambiando con la aparición de nuevas heroínas tanto en cine como en literatura) y el salvador (el bueno).

Estos tres roles los podemos llevar a cabo tanto con nosotros mismos (nos insultamos, nos disculpamos y nos victimizamos) como con los demás, y son sumamente peligrosos porque se retroalimentan entre ellos, es decir: el salvador siempre  buscará una víctima a quien salvar... una víctima siempre necesitará  un salvador que la rescate, y un perseguidor siempre necesitará una víctima a quien perseguir. Si no cada uno de esos roles deja de tener sentido. Y ahí se va creando el gran drama de las relaciones personales insanas: un verdadero bucle, difícil de romper y sanar, porque son actitudes y roles que asumimos de manera inconsciente y se quedan en el letargo de nuestra propia gestión emocional. Son juegos inconscientes, y por lo tanto, no es fácil salir de ellos. Sólo es posible si tomamos consciencia del juego y aprendemos estrategias para no "caer" en él.


"El hombre es víctima de una soberana demencia
que le hace sufrir siempre con la esperanza de no sufrir más.
Y así, la vida se escapa sin gozar de lo ya adquirido."
Leonardo Da Vinci


La característica principal de este triángulo de personajes es que cada uno de los roles se mueve sabiendo que alguien "está mal", o es un "perdedor". La filosofía de relación interpersonal desde Yo estoy bien/Tú estas bien, queda totalmente anulada.

¿Cómo reconocer a cada uno de los personajes? 
  • El perseguidor se mueve desde el patrón Yo estoy bien/ Tú estás mal y está regido por la actitud de "maltratador", se indigna con los errores ajenos y maltrata, crítica y menosprecia a quien los comete, señalando y convirtiendo en víctima al otro. Manipula desde el miedo. Necesita ser temido. No obstante, una vez lo ha conseguido, bien puede "mutarse" al rol del salvador, con la intención de "consolar" a la víctima que él mismo ha maltratado.
  • La víctima se mueve desde el patrón Yo estoy mal/ Tú estás bien, y se mengua ante las adversidades, se empequeñece ante las dificultadaes y genera rencor por el trato recibido por el perseguidor. Manipula desde culpar al otro. Necesita que le persigan o que le salven. Los perseguidores suelen haber sido vícitmas antes... por lo que la víctima tiene muchas posibilidades de "mutar" a perseguidor y emprender la búsqueda de sus propias víctimas ...


"La víctima hereda la brutalidad del victimario"
Carlos Monsiváis

 
Ya empieza el culebrón...El drama está servido.
 Y entonces aparece él... el bueno... el guapo.. el fuerte y listo. El no-va-más, vamos... 

  • El salvador o rescatador. Está bajo la influencia del Yo estoy bien/Tú estas mal... y busca personas a las que rescatar para él sentirse bien. Ayuda de manera esforzada o innecesaria, malcría a los que ayuda, creando vínculos de dependencia. Manipula desde el soborno. Necesita que lo necesiten. Y bien en un momento dado y bajo el lema "después de lo que he hecho por ti", vaya "mutando" a víctima... o a perseguidor.
Ahí es nada... tres energías muy dañinas que se retroalimentan en un círculo vicioso sin fin y que bien nos llevan a sufrir las relaciones personales en lugar de disfrutarlas desde el Yo estoy bien/ Tú estás bien.

¿Cómo sabemos que estamos metidos en un triángulo dramático? 
Cualquier tipo de relación tóxica se desarrolla desde este patrón y se mueve por estos tres personajes que se adentran en nuestras vidas y alteran sustancialmente nuestra paz interior. Sabemos que formamos parte de un juego manipulativo cuando nos sentimos mal al relacionarnos con ciertas personas, cuando nos sentimos infantilizados o menospreciados, cuando alguien nos priva de desarrollar nuestro propio potencial, cuando nos sentimos juzgados o criticados continuamente por ellas... y así, vamos generando todo tipo de rencor, resentimiento, ira y animadversión... Ya estamos ante el verdadero drama de la vida: las relaciones tóxicas. 

¿Cómo "salir" de ahí?
Lo más importante es que nos demos cuenta.
Si prestamos atención a cada uno de los personajes, ninguno asume la responsabilidad de su vida. Cada uno de ellos está a expensas de otro, depende de otro y parte desde el "necesitar" a otro para él sentirse realizado y entender que su vida tiene sentido. El perseguidor "depende" de otro para ser temido o imponer su poder, la víctima requiere de otro para "salvarse", y el salvador depende de otro para sentirse bueno y útil. En cada una de estas relaciones hay una dependencia en menor o mayor grado, dependencia que a cada uno de ellos les priva de desarrollar su verdadero potencial.
De este círculo vicioso en forma de triángulo salimos asumiendo la responsabilidad de nuestra propia vida, arriesgándonos y aprender a equivocarnos; salimos partiendo de una actitud "adulta", serena, atendiendo a lo que hay, desde la honestidad y el respeto. Para ello, es importante desarrollar habilidades de comunicación no violenta, aprender a observar y calibrar a otros al tiempo que sensibilizarnos a nuestro propio sentir y chequearnos frente a situaciones adversas o de juegos psicológicos. Es todo un trabajo personal de crecimiento y desarrollo. En el momento que partimos desde el adulto evitamos mezclarnos en ningún otro rol que alimente al personaje que nos está tentando a jugar, para eso es importante tomar conciencia de lo que pensamos, de las emociones que se desatan ante tales relaciones, gestionarnos desde dentro y responder evitando la rabia, el resentimiento y el rencor, ese tipo de sensaciones que nos carcomen y que son toxicas de por sí.

Y hacer verdadera alquimia, convertir estas emociones nocivas en emociones fructíferas para cuidar de nosotros y convertimos en quien realmente queremos ser.


Y si decidiésemos coger las riendas de nuestra vida, ser protagonistas de nuestra propia historia, dejaríamos de perder el tiempo culpando a los demás y invertiríamos esa energía en diseñar la vida que queremos vivir.



Gracias por leerme.



lunes, 25 de enero de 2016

¿Eres hormiga o cigarra en tus relaciones personales?


Todos conocemos la fábula de la hormiga y la cigarra, al menos aquellos que tenéis edad para leer este post sin aburriros.
El cuento ha sido harto usado para explicar la importancia del trabajo presente y cuidarnos en  recursos y reservas para cuando venga "el invierno" y tiempos no tan favorables, o también tiempos de "crisis". En ella se expresan valores como la perseverancia, el esfuerzo, el ahorro y las consecuencias del trabajo "duro", en contraposición a la holgazanería, la desidia y el pasotismo, que también tiene consecuencias...

Todos nuestros actos conllevan consecuencias.

Somos capaces de cuidar de nuestra casa, de nuestro coche, de nuestros ahorros, de proveer nuestra nevera de alimentos, de cuidar nuestro cuerpo... nuestra alimentación, incluso, nuestro aspecto... ¿Y nuestras relaciones... también las cuidamos?


"La persona que no se interesa por sus semejantes es la que tiene
mayores dificultades  en la vida y causa las mayores heridas en los demás.
De esos individuos surgen todos los fracasos humanos."
Dale Carnegie 
 
Había un par de socios que montaron una empresa... Los comienzos fueron más o menos fáciles, y no tardaron en crear un buen clima y afianzar su negocio, que, a pesar de haber pasado algunos baches, funcionaba bien. Había buena organización, los clientes poco a poco iban aumentando y se creó algo sostenible.
Uno de los socios ocupaba la mayor parte de su tiempo a contar el dinero (hasta la obsesión), y de llevar un control exhaustivo de los recursos materiales y económicos de la empresa; el otro, en cambio, puso especial interés (también posiblemente hasta la obsesión) en "contar" los clientes, fomentar las relaciones con ellos, y crear nuevos contactos. Su socio, no lo criticaba... pero tampoco entendía porqué "perdía tanto tiempo" en las personas, en escucharlas, en ayudarlas, en crear proyectos paralelos sin fines lucrativos... y en quedar a menudo con algún que otro cliente, conocido o vecino a tomar café o comer algún día. Para él lo importante era lo que se podía contar... medir... y pesar.
Pasaron los años y con ellos también los buenos tiempos... y la imparable "crisis" que ya todos conocemos, empezó a asomar. El socio que controlaba los recursos materiales, empezó a angustiarse... a sudar... y a pasar por su propia crisis personal. Se le agrío el carácter y todo ante sus ojos era catastrófico. Se esforzaba día a día buscando maneras de evitar y reducir gastos..., pero en ningún momento se planteó cómo aumentar las ventas, y de está manera, también se redujo su manera de pensar y de sentir. Dejó de dormir bien, y no salía de su quebradero de cabeza... ni de su despacho.
El socio "cuidadoso de las personas y las relaciones" harto de escucharle lamentaciones que no le llevaban a ningún lugar más allá de sus propias quejas, le propuso que saliera a visitar amigos y conocidos y que se ocupara de estrechar lazos y fomentar relaciones ."Sí, sí... ya lo haré..." le comentó. Pero pasaron los días, las semanas y los meses y nunca lo hizo. 
Le volvió a insistir... "Que sí, que sí... ya lo haré". Pero parecía que nunca encontraba tiempo para relacionarse con nadie más allá de las relaciones "obligatorias" familiares... Simplemente, no lo consideraba importante.
El declive económico era cada vez más evidente... y mientras uno seguía construyendo relaciones y creando su propia red de contactos, el otro se sentía cada vez más abatido ante las cifras y su falta de recursos económicos. Incluso su socio le llegó a presentar a muchos de sus conocidos, clientes y contactos... pero él no prestaba atención en "cuidarlos" más allá de los encuentros necesarios y convenientes.
Finalmente, la empresa tuvo que cerrar... 
Uno de ellos empezó a pensar en qué habían fallado sus cálculos... el otro empezó a construirse una nueva vida y a salir de esa situación que, de alguna manera, también le había mermado a él. Pidió ayuda y colaboración a muchos de sus contactos (ya muchos de ellos,  personas de su entera confianza y amigos), que le facilitaron recursos, ideas, apoyo (moral, económico, emocional)  para que pudiera seguir adelante.


"La tecnología reinventará los negocios,
pero las relaciones humanas seguirán siendo la clave del éxito."
Stephen Corvey


Un amigo me dijo recientemente que el dinero, viene y va... Las personas puede que también pasen por nuestra vida y desaparezcan... Sin embargo, cuando nos ocupamos de ellas, de alimentar esas relaciones, de prestarles nuestra ayuda y apoyo, de escucharlas y empatizar con ellas hasta construir relaciones sinérgicas, un gran numero de ellas estarán ahí cuando las necesitemos. 

¿Cuanto tiempo a la semana dedicas a otras personas?
¿De qué manera fomentas tus relaciones?
¿Cómo creas nuevos contactos? ¿Cómo los mantienes?

Ahí os dejo algunas preguntitas para reflexionar.

Gracias, de nuevo, por leerme.