lunes, 21 de marzo de 2016

Saber decir que "NO"





"A veces hay que saber renunciar a lo bueno para obtener lo mejor"

Este fue uno de mis grandes aprendizajes mientras me reciclaba en el Master Practitioner en PNL allá por el 2009.

Otro fue aprender a decir "NO". Breve palabra y tan difícil de pronunciar a veces.

Cuando mi niña empezó a hablar, su primera palabra fue "mamá", la segunda, "papá" y la tercera cosa que dijo fue: "tú, no". Entonces pensé: "Cuanta razón tienes, mi amor, cuantos disgustos me hubiera ahorrado yo en esta vida si esas dos simples palabras las hubiera sabido juntar y expresar en más de una ocasión". Una gran maestra y a penas sabía andar.

En la gran mayoría de las familias nos han educado para decir "Sí", para hacer caso a los demás, para satisfacer las necesidades de otros, a ser "buenos chicos" y ha ser obedientes.
A nivel social queda muy bien, pero llega un punto que nos mostramos tan complacientes y tan atentos a cumplir con los deseos de los demás que nos olvidamos de nosotros mismos. Nos vamos alejando de lo que llamamos en PNL "nuestro centro", y empezamos a perdernos de vista en nuestra  perspectiva de la realidad. Vivimos con los demás y para los demás... y cuando nos damos cuenta... ¿Qué ha sido de mí? ¿Donde estoy en mi panorama actual?... Y es muy probable que ni me "vea", ni me sienta... y haya dejado de "velar por mí". Porque nos han enseñado que eso de pensar en uno mismo está de más y es de ser "egoístas". Entonces puede venir alguna crisis, algún tipo de cambio abrupto y repentino que nos desequilibra y nos hace sentir que el suelo se derrumba a nuestros pies... Y de repente, la nada.
Ni nos vemos ni nos ven. Y en el mundo actual, si no te ven no existes... y si no te ves tú a ti mismo, va a resultar misión imposible hacerte ver a los demás. Importante saberte definir para posicionarte en tu vida... y en el mercado. E importante saber renunciar a otras cosas para velar por ti.


 "De nadie estamos más lejos que de nosotros mismos"
Nietzche


Saber decir que NO implica carácter, personalidad fuerte y tener las cosas claras; y eso, innato o no, también se puede aprender.
El sentimiento de sentirse excesivamente "atado" -en el trabajo o por algún compañero o jefe, en la familia por la multitud de responsabilidades, en la pareja que nos puede absorver más de lo que estamos dispuestos, en los círculos sociales que nos reclaman-, nos puede pasar factura e incluso afectar a nuestra salud, cargarnos de kilos extras de estrés, y dañar potencialmente nuestra marca personal, elocuencia y nuestro propio saber ser y estar.  Por eso es importante saber priorizar y aprender a renunciar a cosas para facilitarnos el acceso a otras; saber decir que NO es saber renunciar a tareas, proyectos, personas, (o posponerlos) con el fin de enfocarnos en nuestras prioridades y saber gestionarnos la energía vital.

Entiendo que haya personas a las que les pueda resultar tan goloso sentirse reclamado por los demás,  y así, sentirse tan importantes y útiles... (¡ese pequeño gran ego!) pero con el paso del tiempo el desgaste emocional, mental y físico es inevitable. Entonces se presenta como urgente el aprender a priorizar, a elegir, a decidirse... y toda decisión implica una renuncia.


 "Aprende a decir "no" con frecuencia. 
Es la única manera de enfocarte en tu prioridad y ver resultados."
Mariela Dabbah


Cuando en PNL trabajamos la especificación de objetivos vamos tomando consciencia de qué es lo que queremos, cómo lo podemos conseguir, por dónde ir, por dónde no, con quién sí y con quién no. 

El NO tiene poder. Nos facilita orientarnos hacia el SÍ, y nos ayuda a desechar ideas, alternativas y tentaciones que posiblemente nos puedan desviar y entretener de nuestra meta o propósito, tanto a corto como a medio o largo plazo. 

Decir NO no es decir NUNCA. No, necesariamente. Puede ser un NO "de momento", puede ser un "espera", puede ser un aplazamiento de algo, porque cuando hacemos algo útil en el momento adecuado, su eficacia y su impacto se multiplica exponencialmente. 

El NO nos ayuda a poner límites, a los demás y también a nosotros mismos. Es un ¡Basta ya! que nos posiciona cuando nos dejamos llevar por la inercia durante demasiado tiempo y nos perdemos entre la rutina y la vorágine de la cuotidianidad... Es un ¡Stop! cuando nos difuminamos con nuestro entorno y los demás... Un NO a tiempo, puede ser un volver a nosotros, sin más intención.

Si nos desgastamos demasiado, dejamos por el camino parte de lo que somos y de nuestras habilidades de  estar con los demás; dejamos de estar al 100%, dejamos nuestra presencia y poder difuminados y sin color. Eso afectará a nuestra propia marca y marketing personal, afectará a nuestras relaciones y a la imagen que improntemos en los demás. De nada nos sirve desgastarnos ahora, si nos esperan meses de labor por delante, por eso es importante saber negociar con uno mismo, y saber renunciar hoy, para retomar, en el caso que fuera necesario, más adelante. Y no pasa nada.


 "Cuando se sabe decir que "no", 
el "sí" tiene un sabor muy distinto."
Alejandro Jodorowsky 


Decir NO es una manera de disfrutar del Sí, de reafirmarnos en nuestras decisiones, de posicionarnos ante la adversidad y mantenernos congruentes con nuestros valores y creencias. Quién quiera lo entenderá, y quién no, serán absurdas las miles de explicaciones.

Gracias por leerme, una vez más.
 

jueves, 11 de febrero de 2016

¿Qué entendemos por comunicación violenta?


He observado recientemente que no todo el mundo entiende la "comunicación violenta" de la misma manera. Y para seguir hablando sobre el modelo de comunicación eficaz y NO violenta que promueve la PNL  quiero exponer el patrón común de lo que entendemos por violencia en la comunicación inter e intrapersonal.

Muchos la conciben como la manera de hablarnos levantando la voz o diciéndonos palabras "malsonantes" (llámese coloquialmente "tacos"). No necesariamente es así... se puede ser muy violento... con voz baja y con palabras "bien sonantes", aparentemente "amables" pero que no por ello dejan que sean "dañinas" porque esconden aviesas intenciones para manipular, someter y controlar. ¡Ojito, pues!

Desde L'Escola de Vida (R) entendemos que la comunicación es violenta cuando esconde algún tipo de juego psicológico, juego que implica intenciones manipulativas. Para ello lo explicamos a través del llamado "Triángulo dramático" de Karpman. Se llama dramático porque representa los tres roles de los personajes principales de las antiguas obras de teatro griegas.Todas las obras se desarrollaban (y todavía lo hacen en cualquier obra de cualquier género) alrededor de tres personajes "clave": el perseguidor (el malo), la víctima (generalmente la chica -¡topicazo!-, aunque esto esta cambiando con la aparición de nuevas heroínas tanto en cine como en literatura) y el salvador (el bueno).

Estos tres roles los podemos llevar a cabo tanto con nosotros mismos (nos insultamos, nos disculpamos y nos victimizamos) como con los demás, y son sumamente peligrosos porque se retroalimentan entre ellos, es decir: el salvador siempre  buscará una víctima a quien salvar... una víctima siempre necesitará  un salvador que la rescate, y un perseguidor siempre necesitará una víctima a quien perseguir. Si no cada uno de esos roles deja de tener sentido. Y ahí se va creando el gran drama de las relaciones personales insanas: un verdadero bucle, difícil de romper y sanar, porque son actitudes y roles que asumimos de manera inconsciente y se quedan en el letargo de nuestra propia gestión emocional. Son juegos inconscientes, y por lo tanto, no es fácil salir de ellos. Sólo es posible si tomamos consciencia del juego y aprendemos estrategias para no "caer" en él.


"El hombre es víctima de una soberana demencia
que le hace sufrir siempre con la esperanza de no sufrir más.
Y así, la vida se escapa sin gozar de lo ya adquirido."
Leonardo Da Vinci


La característica principal de este triángulo de personajes es que cada uno de los roles se mueve sabiendo que alguien "está mal", o es un "perdedor". La filosofía de relación interpersonal desde Yo estoy bien/Tú estas bien, queda totalmente anulada.

¿Cómo reconocer a cada uno de los personajes? 
  • El perseguidor se mueve desde el patrón Yo estoy bien/ Tú estás mal y está regido por la actitud de "maltratador", se indigna con los errores ajenos y maltrata, crítica y menosprecia a quien los comete, señalando y convirtiendo en víctima al otro. Manipula desde el miedo. Necesita ser temido. No obstante, una vez lo ha conseguido, bien puede "mutarse" al rol del salvador, con la intención de "consolar" a la víctima que él mismo ha maltratado.
  • La víctima se mueve desde el patrón Yo estoy mal/ Tú estás bien, y se mengua ante las adversidades, se empequeñece ante las dificultadaes y genera rencor por el trato recibido por el perseguidor. Manipula desde culpar al otro. Necesita que le persigan o que le salven. Los perseguidores suelen haber sido vícitmas antes... por lo que la víctima tiene muchas posibilidades de "mutar" a perseguidor y emprender la búsqueda de sus propias víctimas ...


"La víctima hereda la brutalidad del victimario"
Carlos Monsiváis

 
Ya empieza el culebrón...El drama está servido.
 Y entonces aparece él... el bueno... el guapo.. el fuerte y listo. El no-va-más, vamos... 

  • El salvador o rescatador. Está bajo la influencia del Yo estoy bien/Tú estas mal... y busca personas a las que rescatar para él sentirse bien. Ayuda de manera esforzada o innecesaria, malcría a los que ayuda, creando vínculos de dependencia. Manipula desde el soborno. Necesita que lo necesiten. Y bien en un momento dado y bajo el lema "después de lo que he hecho por ti", vaya "mutando" a víctima... o a perseguidor.
Ahí es nada... tres energías muy dañinas que se retroalimentan en un círculo vicioso sin fin y que bien nos llevan a sufrir las relaciones personales en lugar de disfrutarlas desde el Yo estoy bien/ Tú estás bien.

¿Cómo sabemos que estamos metidos en un triángulo dramático? 
Cualquier tipo de relación tóxica se desarrolla desde este patrón y se mueve por estos tres personajes que se adentran en nuestras vidas y alteran sustancialmente nuestra paz interior. Sabemos que formamos parte de un juego manipulativo cuando nos sentimos mal al relacionarnos con ciertas personas, cuando nos sentimos infantilizados o menospreciados, cuando alguien nos priva de desarrollar nuestro propio potencial, cuando nos sentimos juzgados o criticados continuamente por ellas... y así, vamos generando todo tipo de rencor, resentimiento, ira y animadversión... Ya estamos ante el verdadero drama de la vida: las relaciones tóxicas. 

¿Cómo "salir" de ahí?
Lo más importante es que nos demos cuenta.
Si prestamos atención a cada uno de los personajes, ninguno asume la responsabilidad de su vida. Cada uno de ellos está a expensas de otro, depende de otro y parte desde el "necesitar" a otro para él sentirse realizado y entender que su vida tiene sentido. El perseguidor "depende" de otro para ser temido o imponer su poder, la víctima requiere de otro para "salvarse", y el salvador depende de otro para sentirse bueno y útil. En cada una de estas relaciones hay una dependencia en menor o mayor grado, dependencia que a cada uno de ellos les priva de desarrollar su verdadero potencial.
De este círculo vicioso en forma de triángulo salimos asumiendo la responsabilidad de nuestra propia vida, arriesgándonos y aprender a equivocarnos; salimos partiendo de una actitud "adulta", serena, atendiendo a lo que hay, desde la honestidad y el respeto. Para ello, es importante desarrollar habilidades de comunicación no violenta, aprender a observar y calibrar a otros al tiempo que sensibilizarnos a nuestro propio sentir y chequearnos frente a situaciones adversas o de juegos psicológicos. Es todo un trabajo personal de crecimiento y desarrollo. En el momento que partimos desde el adulto evitamos mezclarnos en ningún otro rol que alimente al personaje que nos está tentando a jugar, para eso es importante tomar conciencia de lo que pensamos, de las emociones que se desatan ante tales relaciones, gestionarnos desde dentro y responder evitando la rabia, el resentimiento y el rencor, ese tipo de sensaciones que nos carcomen y que son toxicas de por sí.

Y hacer verdadera alquimia, convertir estas emociones nocivas en emociones fructíferas para cuidar de nosotros y convertimos en quien realmente queremos ser.


Y si decidiésemos coger las riendas de nuestra vida, ser protagonistas de nuestra propia historia, dejaríamos de perder el tiempo culpando a los demás y invertiríamos esa energía en diseñar la vida que queremos vivir.



Gracias por leerme.



lunes, 25 de enero de 2016

¿Eres hormiga o cigarra en tus relaciones personales?


Todos conocemos la fábula de la hormiga y la cigarra, al menos aquellos que tenéis edad para leer este post sin aburriros.
El cuento ha sido harto usado para explicar la importancia del trabajo presente y cuidarnos en  recursos y reservas para cuando venga "el invierno" y tiempos no tan favorables, o también tiempos de "crisis". En ella se expresan valores como la perseverancia, el esfuerzo, el ahorro y las consecuencias del trabajo "duro", en contraposición a la holgazanería, la desidia y el pasotismo, que también tiene consecuencias...

Todos nuestros actos conllevan consecuencias.

Somos capaces de cuidar de nuestra casa, de nuestro coche, de nuestros ahorros, de proveer nuestra nevera de alimentos, de cuidar nuestro cuerpo... nuestra alimentación, incluso, nuestro aspecto... ¿Y nuestras relaciones... también las cuidamos?


"La persona que no se interesa por sus semejantes es la que tiene
mayores dificultades  en la vida y causa las mayores heridas en los demás.
De esos individuos surgen todos los fracasos humanos."
Dale Carnegie 
 
Había un par de socios que montaron una empresa... Los comienzos fueron más o menos fáciles, y no tardaron en crear un buen clima y afianzar su negocio, que, a pesar de haber pasado algunos baches, funcionaba bien. Había buena organización, los clientes poco a poco iban aumentando y se creó algo sostenible.
Uno de los socios ocupaba la mayor parte de su tiempo a contar el dinero (hasta la obsesión), y de llevar un control exhaustivo de los recursos materiales y económicos de la empresa; el otro, en cambio, puso especial interés (también posiblemente hasta la obsesión) en "contar" los clientes, fomentar las relaciones con ellos, y crear nuevos contactos. Su socio, no lo criticaba... pero tampoco entendía porqué "perdía tanto tiempo" en las personas, en escucharlas, en ayudarlas, en crear proyectos paralelos sin fines lucrativos... y en quedar a menudo con algún que otro cliente, conocido o vecino a tomar café o comer algún día. Para él lo importante era lo que se podía contar... medir... y pesar.
Pasaron los años y con ellos también los buenos tiempos... y la imparable "crisis" que ya todos conocemos, empezó a asomar. El socio que controlaba los recursos materiales, empezó a angustiarse... a sudar... y a pasar por su propia crisis personal. Se le agrío el carácter y todo ante sus ojos era catastrófico. Se esforzaba día a día buscando maneras de evitar y reducir gastos..., pero en ningún momento se planteó cómo aumentar las ventas, y de está manera, también se redujo su manera de pensar y de sentir. Dejó de dormir bien, y no salía de su quebradero de cabeza... ni de su despacho.
El socio "cuidadoso de las personas y las relaciones" harto de escucharle lamentaciones que no le llevaban a ningún lugar más allá de sus propias quejas, le propuso que saliera a visitar amigos y conocidos y que se ocupara de estrechar lazos y fomentar relaciones ."Sí, sí... ya lo haré..." le comentó. Pero pasaron los días, las semanas y los meses y nunca lo hizo. 
Le volvió a insistir... "Que sí, que sí... ya lo haré". Pero parecía que nunca encontraba tiempo para relacionarse con nadie más allá de las relaciones "obligatorias" familiares... Simplemente, no lo consideraba importante.
El declive económico era cada vez más evidente... y mientras uno seguía construyendo relaciones y creando su propia red de contactos, el otro se sentía cada vez más abatido ante las cifras y su falta de recursos económicos. Incluso su socio le llegó a presentar a muchos de sus conocidos, clientes y contactos... pero él no prestaba atención en "cuidarlos" más allá de los encuentros necesarios y convenientes.
Finalmente, la empresa tuvo que cerrar... 
Uno de ellos empezó a pensar en qué habían fallado sus cálculos... el otro empezó a construirse una nueva vida y a salir de esa situación que, de alguna manera, también le había mermado a él. Pidió ayuda y colaboración a muchos de sus contactos (ya muchos de ellos,  personas de su entera confianza y amigos), que le facilitaron recursos, ideas, apoyo (moral, económico, emocional)  para que pudiera seguir adelante.


"La tecnología reinventará los negocios,
pero las relaciones humanas seguirán siendo la clave del éxito."
Stephen Corvey


Un amigo me dijo recientemente que el dinero, viene y va... Las personas puede que también pasen por nuestra vida y desaparezcan... Sin embargo, cuando nos ocupamos de ellas, de alimentar esas relaciones, de prestarles nuestra ayuda y apoyo, de escucharlas y empatizar con ellas hasta construir relaciones sinérgicas, un gran numero de ellas estarán ahí cuando las necesitemos. 

¿Cuanto tiempo a la semana dedicas a otras personas?
¿De qué manera fomentas tus relaciones?
¿Cómo creas nuevos contactos? ¿Cómo los mantienes?

Ahí os dejo algunas preguntitas para reflexionar.

Gracias, de nuevo, por leerme.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Siempre, "Gracias"





Gracias. La palabra con más poder en la comunicación no violenta. 

Cuando no tengas nada que decir... Di Gracias. 
Cuando te quedes "sin palabras"... Di Gracias.

Indagando una vez más sobre el origen de las palabras, me he encontrado con este significado etimológico de la palabra "Gracias". Dice así:


"[...] proviene del latín gratia, la cual deriva de gratus (agradable, agradecido) y en origen del latín significa la honra o alabanza que sin más se atributa a otro, para luego significar el favor y reconocimiento de un favor. Gratus y gratia vienen de la raíz indoeuropea gwere- (alabar en voz alta) que nos dio agradar y congratular."
Ahí es nada. 

Si lo relacionamos, nos encontramos con que, de alguna manera, agradecer tiene que ver con celebrar, felicitar, hacer la vida agradable a los demás, incluso a nosotros mismos.



"La gratitud es como aquel licor de Oriente que sólo se conserva en jarros de oro: perfuma las almas grandes y se agria en las pequeñas."
Jules Sandeau 
 
Expertos en PNL y al respecto de los virus mentales, consideramos la gratitud como el "antídoto" a la queja. Mientras nos quejamos (de alguien, de algo... de lo que tenemos, de lo que no tenemos, de que llueve... o hace demasiado calor) no agradecemos (a las personas que tenemos cerca, lo que disponemos, lo que carecemos, el poder volver a ver la lluvia, el poder respirar un día nuevo). 
Somos así los humanos... Todo depende de dónde queremos poner nuestro foco.
"Gracias" es el comodín universal del buen entendimiento humano y además resulta bastante fácil de entender. A menudo con una mirada basta, con un pequeño gesto, con una mínima sonrisa.
Hay tantas maneras de agradecer... 

"Gracias" es la palabra mágica por excelencia, el remedio de todos los males; son siete letras que a muchos les cuesta pronunciar. Ya veis...qué cosas...
Porque más que una palabra es una manera de ser y estar en el mundo.... Sobretodo es una actitud  ante la vida. Ser agradecido es de ser bien nacido. Ya lo decía el refrán.
Más que siete letras conjuntadas con un significado determinado es una auténtica predisposición ante los que nos acontece, es poner alegría a la rutina diaria, es arropar a los que tienes cerca, es tender la mano a los que te necesitan y, aún sin pedírtelo, quieren tu presencia. Es una sonrisa en un ascensor ante un desconocido. 
Es mucho más que un estado social o pura cortesía.

Te invito a que mires a tu alrededor... hay tanto que agradecer que yo a veces me abrumo. 
También todos tenemos motivos para quejarnos... ¿Y tú, dónde quieres enfocarte?
¿Qué pueden percibir los demás de ti cuando te quejas?
¿Qué piensas que perciben cuando te muestras agradecido, sonriente y amable?
Toma la gratitud como un posible punto fuerte en tu marca personal y inclúyela en cualquiera de tus planes...


"Soltar no es decir adiós, sino gracias"
Educación Emocional

Gracias... 
Gracias a los que están cerca por el soporte que nos brindan, 
gracias a quienes nos facilitan las cosas, incluso a quienes nos las complican porque aprendemos a "sacarnos las castañas del fuego" nosotros mismos.
Gracias a los que nos ponen un plato en la mesa, 
a los que cuentan con nosotros.
Gracias a los que llegan donde nosotros no alcanzamos,
gracias a un sinfín de cosas de la vida cotidiana...
Gracias a los que nos aman y nos ayudan a crecer, 
a los que, sin pretenderlo, nos hacen ver soluciones donde antes sólo veíamos problemas.
Gracias a los que nos aclaran las dudas y contribuyen a reorientar nuestra manera de pensar, sentir y hacer. 
Gracias a quienes se hacen presentes en nuestra vida, incluso a los que deciden "desaparecer" de ella.
Gracias a la vida..., como dice la canción, que me ha dado tanto. 


Es tan sencillo...  Tan fácil...



"La gratitud no es sólo la más grande de las virtudes,
sino que engendra todas las demás."
Cicerón



Gracias. Es la palabra antídoto, la que cura la queja, el mal humor, la actitud egoísta y narcisista. 
Gracias hacia los demás por estar ahí y a nosotros mismos por seguir adelante... Por cuidarnos y velar por nuestra felicidad, seguridad y mejora.

Pase lo que pase... estas navidades, este año nuevo...  recuerda: Siempre "Gracias".
Lo importante de la vida no se compra, aunque todo tiene un precio. 
Lo importante de la vida simplemente se intercambia... Se comparte.

Felices fiestas y mejor 2016.
Gracias por leerme.

jueves, 29 de octubre de 2015

Marketing Solidario




Pienso que el concepto "marketing" tiene una imagen social y colectiva bastante desfasada en los últimos tiempos y que no le favorece demasiado en la actualidad. Ya entrado el s.XXI, el nuevo paradigma apunta a una comunicación más humana y más honesta. Ojo a los que quieren escapar de esta tendencia porque tarde o temprano se les va a ver el plumero. Y es que el concepto "marketing" también está en continua evolución a la par que va evolucionando la conciencia humana.
Como he dicho en otros artículos el marketing se ha convertido ya en sí mismo en todo un sistema tan complejo que supera la idea de aquello de oíamos decir como "es puro marketing", "nos venden humo" o "saberse vender". Los consumidores cada vez tenemos más poder, estamos más conectados y disponemos de más información que hace apenas 5 o 6 años, y cuando quedamos insatisfechos o nos sentimos estafados en el consumo de algún bien o servicio ya tenemos a nuestro alcance a SS.MM. Las Redes Sociales para expandir públicamente tanto nuestro descontento como nuestra satisfacción. Una queja expandida, puede dañar considerablemente nuestra reputación, nuestra marca y nuestro marketing personal; igual ocurre con una buena impronta empírica que podemos provocar en otras personas, sobre lo qué hacemos y cómo lo hacemos.

Y, yendo más allá... algo que, simplemente funciona y enriquece potencialmente nuestra marca personal, es colaborar, con otras personas, por otras causas...

Co-laborar... bonita palabra que viene del latín collaborare y que significa "trabajar juntos en un proyecto". Colaborar siempre sienta bien, entre otras cosas porque nos hace sentir útiles más allá de nuestros presuntos intereses y por que estamos creando algo con más personas en beneficio de una comunidad más grande a nuestros círculos de influencia inmediatos. Colaborar, por ejemplo, en actividades benéficas o solidarias para que otras personas dispongan de recursos que les aporte mejoras en su calidad de vida, esto es una labor que le da todavía más sentido a nuestro hacer. Hablo del Marketing Solidario.



"Yo hago lo que usted no puede y usted hace lo que yo no puedo.
Juntos podemos hacer grandes cosas" 
Madre Teresa de Calcuta 

 
Hace algo más tres meses me hicieron una oferta que no pude rechazar. 
Juan Antonio García,  me llamó dos días después de haber asistido a mi primera tertulia en un conocido café de Valencia, con el pretexto de presentarme a Abrahán Guirao , un tipo muy poco habitual, con una mente abrumadoramente creativa que lleva su propia misión personal: recaudar fondos para la investigación de una enfermedad rara que lleva padeciendo su familia desde hace ocho generaciones. Antes de conocer a dicha persona, yo ya había dicho el "Sí, quiero". 

Que alguien cuente conmigo para contribuir a una causa, más allá de mi labor y que puede beneficiar a millones de vidas en un futuro, ha sido todo un reto para mí ("Glups!"), al tiempo que un honor y una oportunidad para vencer mis propios límites. Que le llamen a una para colaborar, no por lo que tiene, sino por lo que sabe hacer, es uno de los placeres más emocionantes que he sentido en los últimos meses.  

Hay tantas causas en las que participar, y tantas maneras de hacerlo que cualquiera puede aportar su granito de arena a la asociación u ONG que considere.

Posiblemente practicar el Marketing Solidario no aumente las ventas (al menos a corto plazo) pero sí que potencia positivamente nuestra reputación y favorece nuestra marca personal. Yo al menos estoy ganando mucho con esta experiencia, he ganado dos amigos y muchas posibilidades de seguir haciendo actividades en pro de la asociación para la cual me han liado (y me he dejado liar): Asociación Conquistando Escalones.



Y así, me pondré a prueba una vez más, coordinando una tertulia sobre cómo vencer nuestro propios limites... yo, saliendo de mi zona de confort para provocar que otros se atrevan a salir de la suya.

Como rezaba un slogan de un evento benéfico que en su momento coordinó una de mis compañeras de viaje: 

"Juntos llegamos más lejos" 
Mónica Lucas


Es algo a tener en cuenta y que desde aquí propongo que se incluya en el propio plan de marketing personal, simplemente porque funciona, y funciona muy bien para ir haciéndonos también nuestro hueco en el mercado: un apartado para contribuir y colaborar en grandes causas. Hay tanto por hacer... y mucho está en nuestras manos.
Gracias por leerme.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Coaching para adolescentes



Hace a penas tres meses me llamó una mamá buscando un/a coach especialista en adolescentes, para "tratar" la falta de motivación académica de su hijo, D., que bien se auguraba que iba repetir curso.
Por ética profesional (y personal) fui muy honesta: "Bueno, aunque he llevado varios procesos de coaching y sí, tengo la titulación de Coaching con PNL, no soy experta en adolescentes... de hecho nunca he trabajado con ellos."
Nos entrevistamos al día siguiente con su hijo delante. Después de escuchar atentamente su situación, les expuse, sin tapujos y con toda la claridad y transparencia del mundo, cómo trabajo y qué herramientas o habilidades uso, con la intención de que vieran si yo pudiera contribuir a "solucionar" su "problema", o, tal vez, no fuera lo que estuviesen buscando. Y a otra cosa, mariposa.
Debió valorar positivamente mi postura (o simplemente le  gusté ;); o francamente estaba muy desesperada) y decidió "probar" conmigo. Se sentía ciertamente perdida ante los resultados académicos de D., su muestra de apatía y el síntoma de falta de motivación

Decidimos probar. Ellos conmigo y yo conmigo misma. Era todo un reto y al tiempo una oportunidad para aprender, descubrir y desarrollar mis nuevas habilidades. Salí de mi zona de confort, como quien no quiere la cosa, y emprendí la aventura ante un territorio totalmente desconocido para mí... o tal vez no tanto, a veces me cuesta distinguir dónde están los límites. Nunca antes me había planteado la labor como "coach" demasiado en serio, pero desde que empecé dos procesos paralelos con adolescentes, confieso que es una tarea que me fascina.  O son ellos, o soy yo, o somos todas las partes integrantes, incluso las madres preocupadas y un tanto angustiadas que también contribuyen y hacen su labor en este proceso, donde mi más elevada intención es que los chavales aprendan a desarrollar nuevas habilidades y a pensar de manera diferente para conseguir sus metas.

No existe la falta de motivación. Existe la falta de visión.


Cual fue mi sorpresa, que al día siguiente de nuestra entrevista, me llama otra mamá con la misma petición para su hijo mayor. Se corrió pronto la voz. Hice exactamente lo mismo. Había funcionado la primera vez, había muchas posibilidades de que esta vez también funcionara. Cuando me comentó que su hijo presentaba exactamente el mismo síntoma que D., falta de motivación, hubo algo que me chirrío por dentro y atendí de inmediato. Entonces fui consciente, y así lo expuse a mi futuro cliente y a su madre, que no existe la falta de motivación, que  cuando alguien tiene claro lo que quiere, cuando tiene un sueño y desea febrilmente alcanzarlo, la motivación se genera de una manera totalmente natural y neurológica. 
Estos chavales no presentaban ninguna falta de motivación, simplemente no veían claramente lo que querían conseguir. Y me centré en eso para seguir trabajando con ellos.
Durante la primera sesión se les esclareció esta parte. Cada uno de ellos, en su respectivo proceso, dejó explícitamente claro qué era a lo que se quería dedicar cuando fuera mayor... y sobre todo, lo más importante,  en quién se quería convertir.
Y desde ahí, empezó todo.

Con un Sé lo que quiero todo parece más fácil.

Entonces todo pareció esclarecerse... ellos... y yo, dentro de su cabeza... y dentro de la mía. 
Nos íbamos conociendo y cada una de las partes nos empezábamos a sentir más con ganas respecto a nosotros mismos, respecto al proceso y respecto al otro.
No era "falta de motivación", era falta de recursos para tomar consciencia de qué era lo que querían conseguir, de qué es lo que tenían que hacer y cómo lo debían hacer para conseguirlo. En la segunda sesión cada uno de ellos vino con la cara más sonriente, los rasgos más relajados y más dispuestos a ponerse "manos a la obra". Lo veían más fácil, más accesible y más "real".
Cada uno de ellos empezaba a verse más capaz, y yo también. Cada vez veían con más fuerza que su sueño era posible... y yo también. Ellos iban alucinando con los resultados académicos que empezaban a tener con los primeros exámenes, y yo también. 

Otra vez me hizo pensar que somos sistemas que pertenecen a sistemas más grandes, que a su vez forman parte de sistemas superiores y así... hasta el infinito y más allá. 

Resulta imposible que ellos pudieran aprender sin aprender yo. Que mostraran un cambio de actitud, sino no lo hubiera mostrado yo en el momento en que me dispuse para acompañarlos en su aventura, al tiempo que yo también iba pasando por la mía; que les invitara a salir de su zona de confort sin haber salido yo de la mía, que hay sorpresas agradables... y en este sistema tan curioso (coach- cliente-familia de cliente), todos estamos aprendiendo a superar nuestras propias expectativas. 
Soy muy consciente que el mérito no es mío. El mérito y la labor es de ellos... y que yo sólo les acompañaré en una parte muy pequeña de su camino. Que si ellos no hubieran querido yo no tendría nada que hacer, que ellos están poniendo toda su carne en el asador porque están aprendiendo a apostar por ellos mismos, como yo también hice en mi momento.

No sé como terminará esta historia con estos dos clientes tan especiales para mí. Posiblemente nunca sepa si conseguirán su sueño o se perderán por el camino, ni si a lo largo de los años de aventura que les espera seguirán contando conmigo... Tampoco sé si cambiarán de objetivo, ni si seré testigo de sus triunfos. Lo que sé es que en esta época de su vida (y de la mía), en este proceso yo estoy dejando mi huella en su sistema, en su mente y en sus emociones. Y eso lo veo cada vez que les abro la puerta para recibirles. 


Gracias por leerme.
 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Marketing personal y Liderazgo


Desde mi experiencia y a través de un exhaustivo estudio de modelos de liderazgo (lecturas, vídeos, películas, conferencias, cursos y formación vivenciales), he observado que el marketing personal y el liderazgo están muy relacionados. Y, aunque no significan lo mismo, bien uno puede resultar el "reflejo" del otro.

Ambos conceptos podrían representar maneras de "ser" y "estar" en el mundo, desarrolladas, posiblemente, de manera natural hasta cierto punto y cierta edad. Pero a partir de cierto momento en nuestra vida, tanto una como la otra, requieren de ser revisadas conscientemente para seguir desarrollándonos como personas,  potenciar nuestra presencia y enriquecer nuestro mensaje.

Sin embargo, afinando en matices, y conceptualmente hablando, presentan diferencias.
Si bien el liderazgo tiene que ver con el SABER SER, el marketing personal trabaja sobre el SABER ESTAR. El liderazgo está íntimamente ligado a nuestra identidad, y el marketing personal, a nuestra apariencia. Si el liderazgo es el contenido... el marketing es el continente.
Si hay un trabajo personal profundo, podemos tomar consciencia que lo que es dentro es fuera, y que de una manera natural proyectamos y trasmitimos lo que somos.


"El liderazgo [...] hoy en día significa llevarse bien con la gente"
Mahatma Gandhi 
(Bien se podría decir que el marketing personal, de alguna manera, también) 


Los dos aspectos requieren de unas habilidades de comunicación eficaz, de empatía y de una dinámica de continuo aprendizaje y mejora. La comunicación se convierte así en el ingrediente básico para sabernos tratar a nosotros mismos y a los demás.

Un denominador común entre las personas que se reconocen como líderes es que saben comunicar, saben transmitir un mensaje claro y contundente a través de la palabra y de su lenguaje no verbal, a través de sus logros saben motivar e inspirar a otros que los admiran y los tienen como modelos a seguir.  El marketing también busca "seguidores", consumidores con necesidades que cubrir o deseos que satisfacer; personas que también quieren sentirse motivadas para consumir un bien o un servicio, y eso, también requiere de una comunicación tan clara y contundente, como sutil y subliminal.

En ambos casos "ser el mensaje" es la mejor opción; allana mucho el camino a cualquier tipo de estrategia táctica y acciones concretas. Ser el mensaje hace referencia a lo que muchos llaman "predicar con el ejemplo", y consiste en prestar especial atención en ser congruente y crear una relación alineada y coherente entre lo que pensamos, lo que decimos, lo que sentimos y lo que hacemos.

"El liderazgo exige respeto. 
Los seguidores no respetarán a un líder que no califica altamente en todos los factores de una personalidad agradable"
Napoleon Hill
(Lo de personalidad agradable bien puede ser una de las características de alguien que cuida su marketing personal)

A los líderes se les reconoce por sus logros, no por sus intenciones; por sus ideas hechas realidades, no por sus ideales o fantasías. Son personas que han desarrollado muchas habilidades e inteligencia sociales, se les reconoce porque tienen un fuerte sentido de su propia identidad (saben quiénes son y qué quieren) y son conscientes y consecuentes con sus actos. Son personas con plena voluntad de influir positivamente en otros grupos de pertenencia y en sistemas más allá que ellos mismos. Y, además, se ocupan de estar a diposición de otros para que estos también se beneficien de sus logros y despierten su propio líder.

Un líder sabe plantearse objetivos y diseñar estrategias útiles que les acerquen a sus propósitos; planificar su propio marketing teniendo muy en cuenta el impacto que crea en los demás, la importancia de generar alianzas fructíferas, y contribuir en proyectos más allá de él mismo. 
No digo que el proceso sea fácil, ligero y sencillo... pero sí que valdrá la pena; además, mientras vamos avanzando y aplicando nuestro plan, el "territorio" por el que vamos pasando nos irá dando"señales" de que estamos acercándonos a nuestra meta.

"Toda comunicación causa una impresión en términos de marketing, 
y todo marketing debería comunicar algo con verdadero significado"
Guy Kawasaki

El marketing personal es mucho más que "saberse vender", y podemos conectar con nuestro líder interior si apostamos por nuestro propio autoconocimiento. Haciendo "marketing" aprendemos a mejorar... y tal vez al tiempo que somos líderes aprendemos a saber llegar a los demás con el fin de crear alianzas que nos empujen y nos faciliten la consecución de nuestros sueños, al tiempo que contribuimos a que otros alcancen los suyos. 

Gracias por leerme.